jueves, 5 de abril de 2012

Recelos y contento, cautela y esperanza

"Aquél fue su primer encuentro. Fusako nunca olvidaría sus ojos en el
momento de tropezar con él en el corredor. Hundidos en la cara trigueña y
disgustada, la miraban escrutadores como si se tratara de un minúsculo punto
en el horizonte. Como si avistara el primer indicio de un barco en la lejanía. Al
menos ésa era la impresión que dieron a Fusako; unos ojos, al mirar un objeto
tan cercano, no tenían por qué ser tan penetrantes, por qué enfocar con tanta
presión. Sin que existieran leguas de mar entre ellos, resultaba antinatural. Se
preguntó si todos los ojos que escrutan el horizonte sin descanso eran iguales
que aquéllos. Las primeras señales de un barco divisado por azar: recelos y
contento, cautela y esperanza... Y el buque avistado sólo es capaz de perdonar
la afrenta de una mirada devastadora en virtud de la enorme distancia marina
que les separa. Los ojos del marino la hicieron estremecerse."


Yukio Mishima. El marino que perdió la gracia del mar

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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...