domingo, 24 de marzo de 2013

Huevo de araucaria



Me traje un piñón de araucaria de una de mis escuelas. Aún verde, sin abrir sus cosos, branquias, folículos, tapitas o cómo se llamen, posado sobre la mesa de mi cocina, me hace sentir como esas heroínas de película de terror que se ha traído el huevo de monstruo a casa.

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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...